Errante

21/09/24

 Las flores perdieron su olor, su importancia y sus colores que en otro tiempo centellaban en mis ojos, ahora admito que nunca terminaron de gustarme las flores por lo que son, sino por lo que provocaban. 

Me he vuelto un fantasma merodeante entre estas calles que de tanto caminarlas se sienten chicas para mis pies, comienzan a apretar e incomodar, pero me he vuelto tan parte de ellas como ellas de mi y ahora no se a donde ir. 

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