Tu recuerdo

Estoy haciendo las pases con tu recuerdo, al principio le reprochaba mucho su presencia, le preguntaba una y otra vez ¿Dónde estabas? ¿Por qué te habías ido? ¿Por qué estaba él conmigo y no tu? pero no importaban sus respuestas, por más que estas fueran, por más que las entendía no podía aceptarlas, me costo muchos días, muchas noches, me costo mucho, ciertamente a veces creí no poder lograrlo. 

Ha sido difícil algunos días convivir con él, muchas veces nos peleamos y quise que también desapareciera, le dije muchas veces que se fuera y que te trajera de vuelta, que no le quería a él, que te quería a ti. Pero poco a poco hemos estado haciendo las pases, poco a poco he ido apreciándolo, pues al final es muy lindo y me ha acompañado todos estos días, desde que me despierto hasta que me quedo dormido, ahí esta.

Hoy al despertar lo vi como muchos otros días, acostado conmigo, y esta vez lo abrace, le bese la frente y le agradecí por su compañía, mientras las lagrimas se asomaban despacito, sentí como me devolvió el abrazo, me tranquilizo y me lleno de ternura, me sentí una vez más desbordar de cálido amor. Desayunamos juntos, le conté las nuevas historias que quise tanto contarte a ti, le hable de todo lo que había pasado desde la última vez que te vi, los cambios que habían llegado, todo lo que había aprendido, los planes e ilusiones que tenia para el futuro. Al terminar salimos de casa, me acompaño al trabajo, me animo a continuar y a no rendirme, también se rio conmigo durante el día. 

Después por la noche tome su mano y regresamos a casa juntos, nos prepare la cena, nos sentamos a comer y le conté que me encantaría saber cómo estas, pero que sabía que eso no sería posible, que eso no estaba ya en mis manos, había gastado ya hace tiempo mi ultima oportunidad de buscarte, pero que confiaba en que estarías bien y que siempre deseaba que los días tranquilos y alegres regresaran a ti. Le confese al oído que a veces aun espero tu regreso, pero también que estaba aceptando cada vez más que era casi seguro que nuestro amor no volvería a coincidir; le confese que me costo aceptar que yo también me fui, que yo también tome decisiones ese día y desde entonces, pero que me había gustado poder hacerlo porque no creía justo dejarte toda la responsabilidad de lo que sucedió en aquel momento, cuando ciertamente también era mía. 

Al acostarnos para dormir volví a abrazarlo y sentí alegría, por que comprendí que tu recuerdo fue el ultimo gran regalo que me dejaste. Y seguramente habrá algunos días en los que seguiré haciéndole las mismas preguntas y él me dará las mismas respuestas, pero también habrá más días en los que lo abrazare con mucho cariño, amor y ternura. 

El camino puede que sea más largo de lo que pensé, pero seguiré aprendiendo de él, y tu recuerdo seguirá acompañándome unos días de la mano y otros guardado en mi mochila, agradezco eso siempre. 

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