Nada me pertenece
Nada me pertenece, en este mundo todo viene y va, aun aquello que alguna vez considere como mío es impermanente, se ira en algún momento. Nada me pertenece, porque en esta vida nada es de mi posesión
Nada me pertenece, pero dentro de esa nada lo soy absolutamente todo. Soy lo único que me pertenece, lo que poseo es mi voluntad, es mi derecho a decidir, es mi historia y aquello que elegí vivir.
Quiero creer que si soy consciente de mi pertenencia, puedo perder lo que sea y poder volver a reinventarme, continuar sin lamentarme en demasía. Quiero pensar que si me sé mi hogar más grande puedo hacer frente al vació que a veces me invade, porque entonces sabre llenarme, de amor, de fantasía, de alegría, de paz, de calma y de compañía, porque no quiero que mi hogar sea un vacío frio al que acudo cuando no tengo otra opción, quiero que sea un lugar donde me refugio y me brindo protección. Por que entonces también me sabre capaz de reconstruirme ante la llegada de cualquier otro huracán.
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