No soy un Atlas

 Aun en el piso aplastado por el peso, me cuesta creer que no soy un atlas

Ríos me brotan al intentar aceptar que no puedo con el peso del cielo

Que después de haber caminado con tanto, tenga que dar un paso atrás.

Saberme tan frágil como las alas de una libélula cristalizada.


Como el elefante atado a una estaca en el suelo

He crecido sin saberme quitar el peso.

Me cuesta asimilar que no pueda

Aceptar que he perdido este duelo, que mis piernas tiemblan

que mis muñecas duelen y mis tobillos me pulsan

Aun peor es aceptar que no hay dios que me exige cargar

que soy yo el ejecutor y el ejecutado, mi mayor verdugo.


Y si no hay dios actual que dicte mi condena

¿Qué me detiene, hasta donde llega la posibilidad?

 Siendo yo un ser con corazón salvaje y rebelde 

Puedo decidir como seguir, puedo decidir cuando seguir


Quiero ser el titan que levante una vez más este mundo

pero para esta vez aventarlo y que se haga pedazos

para así poder agarrar una carreta y continuar mi camino.

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